domingo, 4 de octubre de 2009

Tradición o modernidad

Primera Parte
Antes. Antes era un parque con muchos árboles, con vendedores ambulantes, estacionarios y fijos, con niños corriendo por derredor, con abuelitos sentados en bancas improvisadas, quizás ellos eran la pieza más identitaria del parque, además de su atiborrado comercio y de las ensordecedoras voces de conversaciones históricas, de chismes, de comentarios, de hampa, de homicidios, del hey en aquella esquina conseguís el buñuelo ¡ojo pues!, de sexo, de prostitución, de desarme, de anécdotas, o de un simple como esta de calmado todo hoy, atronaban el sonido ambiente del parque.
Antes eran esos abuelitos en las bancas que conversaban de todo, de todo es todo, o algunos solo se dedicaban a ver y oír. Antes los abuelitos se sentaban debajo del puente peatonal- que ahora no existe- a tomar café y mirar hacia arriba a las despistadas jovencitas, que dejaban ver su tabú al subir por el puente y que hacía muy bien a los viejitos que morboseaban los cuerpos maduros de estas, y que siempre se preguntaban qué comían en esta época que las hacían más bellas y por qué se vestían tan cortico con estos climas. Había tantos abuelitos como garzas en los árboles que parecían cubiertos de nieve y ellos con canas que parecían shampo en sus cabellos, que categorizarlos sería difícil además de ser un insulto, porque según don Adolfo no importa si eran bajos o altos, si se vestían con andrajos o con trajes impecables, o si eran pobres o ricos, no importaba de dónde vinieran, eso no cambiaba nada, y tal vez lo más importante era que todos compartían un espacio, una tertulia, un café negro con buñuelo, una tarde, una mañana, un ameno rato todos los días…
Pero después habían carteleras a los alrededores de parque, a las afueran del colegio Hans Andrews Arango, que protestaban en contra de la destrucción de un patrimonio cultural municipal y en dónde quedaran las garzas. Más tarde excavadoras, camiones de carga, aplanadoras, cemento, granito, obreros y una lata que ocultaba todo y mostraba carteles como “Mega Bus orgullo pereirano” o “Mega Bus embellece a Pereira”.
La lata que cubría todo, se destapa y deja ver una espectacular obra, una ‘buena’ arquitectura. Un gran esfuerzo y un gran cambio. Los espectadores miran asombrados el retorno triunfal del “nuevo parque de Cuba”, que ya no es un parque, es una plazoleta, La plazoleta Guadalupe Zapata, la más grande de la ciudad de Pereira, antes de la plazoleta Ciudad Victoria.
Esta obra provocó un gran revuelo, pero al fin de cuentas ‘hay que darle paso al desarrollo’, pero lo que no sabe es que este desarrollo es un afán por desposeernos de nuestra esencia, de nuestra cultura. La plazoleta es muy grande quizás lo suficiente, está construida para grandes eventos y debajo de esta el subterráneo del Mega Bus Intercambiador Cuba.
“El nuevo parque” es más visitado que el anterior, quizás porque sea una réplica del parque Los pies descalzos de Medellín con sus chorros de agua que salen desde el suelo y sus luces de colores en las noches, pero con la gran diferencia de que en el de Medellín lo disfrutan cuan turistas llegan, mientras aquí cuan niños de barrios pobres de Cuba juegan por doquier sin ser turistas.” El parque es más seguro, no hay ladrones, no hay venta de droga, no se venden armas, no hay pandillas, no huele mal, es más limpio, es más bonito y más grande”, dice Fernando González comandante jubilado del ejercito y que ahora cuida del derredor del parque, Fernando dice que la afluencia de abuelitos no ha cambiado, que ahora hay mas y no solo abuelitos. Mientras en una banca mas allá de donde estaba Fernando, está don Adolfo y don Silvio, dos adultos mayores a quienes este cambio ha sido drástico, ambos recalcan que el parque no es el mismo, que no hay casi árboles, que dónde están las garzas, que ni porque estuviera el parque enchapado en oro para que los impuestos le lleguen tan costosos, de el suelo aumenta el calor típico de Cuba, que no hay sombra para soportar el color porque no hay árboles, que esta bonito pero para qué, si no tienen a sus contemporáneos para charlar, porque no aguantan el calor… a fin y al cabo esta solo ha sido una vista, una opinión, un tema, de los muchos que se presentan, todavía faltan mas historias por contar…

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