sábado, 26 de septiembre de 2009

"No es tan dañado el barrio..."

Esta es Leidy. Leidy tiene 24 años y dos hijos rescoldo de la unión libre que algún día tuvo con el papá de estos. Leidy cree que esto fue lo único lindo que salió de esa relación. Anteriormente Leidy vivía en el barrio San Fernando-Cuba con su papá y su abuelo, no habla mucho de su mamá y en los instantes tan eventuales como que tenga un buen empleo, lo hace refiriéndose despectiva mirando hacia el cielo o añorando mirando hacia el suelo "uf esa...", siempre dijo lo mismo. Leidy todavía estudiaba en ese entonces, y fue cuando conoció al padre de sus hijos, a su primer concubino, a su primer hombre, a su primer amor... Leidy se enamoró de aquel hombre, quien llamará 'Nelson' en esta historia. En realidad Leidy habló tanto de él, de su relevancia en la época, y de lo superfluo que resultaba recordarlo, que no fue necesario conocer el nombre de esta persona que llevó a vivir a Leidy fuera de casa, en el Barrio Cortés en situaciones precarias, convirtiéndose en la secretaria de la Junta de Acción Comunal para que más tarde la abandonara con sus hijos.

Leidy dice que no es la única con esta misma historia, que existen peores pues en el barrio Cortés no es donde las personas de mejores condiciones económicas desearían vivir. El barrio Cortés no posee ni siquiera un aviso que indique el número de habitantes, ni la fecha de fundación ni mucho menos el estado en que se encuentran. Ha sido un barrio completamente olvidado por la administración departamental, según Leidy. Habitan aproximadamente mas de 500 personas, siendo 70 familias pobres estratos bajo-bajo y con necesidades alarmantes como arrojó los resultados del censo DANE hace unos días, y que la comunidad reprocha porque no genera ninguna solución a lo que ellos escriben en sus papelitos, y a lo del proyecto Familias en acción-iniciada por el gobierno presidencial de Álvaro Uribe- a la que todos desean ser beneficiarios.

Los habitantes del barrio son personas que no poseen un nivel educativo necesario para emplearse en un buen puesto, no conocen de música clásica ni mucho menos saben cómo funciona el país y cómo debe hacer este para solucionar sus problemas. Leidy dice que el barrio afronta muchos problemas, recalca refunfuñando que están olvidados, que desearían que todas sus calles estuvieran pavimentadas, que sus niños no sufran por no tener un destino ‘favorable’.

En las calles de este barrio inmóvil en las noches se logra oler un poco de bazuco, un poco de marihuana, un poco de cigarrillo… en aquella esquina entre barrio La Unión y el inmóvil. Pero esto no molesta a ninguno de sus vecinos, ni fastidia, no importuna siempre en cuando estos muchachos no hagan nada en contra del barrio. “nosotros nos acostumbramos a ellos además ellos cuidan del barrio y todos los saludamos. Ellos son muy formalitos”, dice Leidy con franqueza, con un aire de desconsuelo, ella y los demás vecinos les temen lo suficiente a estos muchachos pero dentro de su idiosincrasia, dentro de cultura eso es muy aceptable y relevante para el barrio donde residen.

Sin embargo el barrio no esta tan olvidado. Todas las mañanas desde hace dos años llega una camioneta cargada de poncheras plásticas atestas de comida para el restaurante comunitario del Cortés que funciona en la caseta de la JACC (Junta De Acción Comunal del B. el Cortés) compartido con el barrio los Almendros- comparte también las mismas condiciones exiguas- que por tener una caseta inútil para servir almuerzos, debió compartirla la mitad con este. Las madres lactantes y en gestación, adultos mayores de 55 años y niños menores de 12 años han sido los beneficiarios con este programa y lo agradecen constantemente. Todas las mañanas desde las 11:30 am las madres de familia comunitarias incluyendo a Leidy, reparten los almuerzos a todas las personas que llegan con su plato, cuchara y vaso-reglamentarios para poder comer- desde el mismo barrio o desde barrios aledaños como La Unión, La Independencia, Las Mercedes, etc. Leidy atribuye ese esfuerzo de la alcaldía por regalar los almuerzos como benefactores, porque nadie da nada gratis y tan bueno como lo son.
Este barrio solo tiene dos tiendas de garaje, de portón, de ventana. No posee un transporte urbano que transite por allí, deben salir hasta la avenida Sur para moverse por la ciudad. Pese a que el barrio tiene tres entradas de ingreso no son muy aconsejables, según Leidy ya que son muchas escaleras, o la vía no está pavimentada o porque la otra entrada no parece una entrada.
Al final este continúa siendo un barrio como la mayoría de esta comuna que carece, que sufre, que espera, que necesita, que ríe, que se motiva, que no se inmuta, que sigue igual… que cuenta una historiay que no es tan 'dañado' como dicen.

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